7 pasos para una imagen de marca profesional que se recuerde

Los expertos en neuromarketing aseguran que las decisiones de compra se toman más por sensaciones que por razones objetivas. Influye más la parte emocional, cómo nos hace sentir un producto o la persona que ofrece un servicio, que la parte racional, las explicaciones. Las personas reaccionamos emocionalmente.

 “La intuición es más decisiva que la razón”

– Eduard Punset

 Estas sensaciones nos llegan a través de los sentidos: vista, oído, tacto, olfato y gusto. Por eso en las grandes cadenas de ropa se esmeran tanto en poner las prendas ordenadas por colores, cuidan la iluminación, ponen determinada música acorde a su público y utilizan determinados ambientadores. Seguro que te has dado cuenta de que Zara huele distinto de H&M. Las cadenas de supermercados e incluso los concesionarios de coches planifican también la estimulación de los cinco sentidos. El objetivo es conectar con las emociones del cliente, conseguir que se emocione.

La famosa frase de Maya Angelou lo dice bien claro:

 “Las personas olvidarán lo que dijiste, olvidarán lo que hiciste pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir”

Y esto es especialmente cierto si tú eres quien presta el servicio. Como profesional independiente tú eres parte de lo que vendes y por eso es muy importante que tu público objetivo conecte contigo.

Una de las premisas de la comunicación es que:

Nunca tendrás una segunda oportunidad de dar una buena primera impresión

Vamos, que la primera impresión es lo que cuenta. Cuando una persona entra en tu mundo se crea una idea de ti. Que esa impresión sea buena y lleve a futuros negocios depende en gran parte de ti. Ahora bien, no se trata de dar una buena imagen sólo para gustar pero que no tenga que ver con quién tú eres. No tienes que disfrazarte sino destacar tus puntos fuertes.

Cuando vendes servicios profesionales y tu primera vía de promoción es internet, aunque luego prestes el servicio en persona, sólo puedes trabajar con dos de los sentidos: la vista y el oído, aunque principalmente, la vista. Por eso es muy importante que pienses qué quieres que perciban las personas que te conocen a través de la red.

Para que se sientan identificadas contigo es imprescindible que tu imagen sea coherente con tu mensaje y sea consistente en el tiempo y en el espacio. Y explico esto último: la imagen que das en redes sociales debe de estar en concordancia con el aspecto de tu web, con tus vídeos e incluso con tu imagen offline, incluyendo tus materiales impresos (tarjetas, folletos, dossiers…) y tu imagen personal (cómo te vistes, cómo hablas y cómo te comportas). Todas estas cosas tienen que apoyar tu marca personal y dar un mensaje congruente.

 ¿Contratarías a un asesor de imagen que vaya en chándal, mal peinado y oliendo a sudor? ¿Te fiarías de un diseñador web que tiene una página fea y desastrosa, donde no se encuentra nada?

Y es que, aunque la belleza está en el interior, la imagen es lo primero que se ve. Y una buena imagen llama más la atención, consigue que más personas te escuchen y vende más. Es así. Por eso el diseño vende.

De forma intuitiva una buena imagen nos da la sensación de calidad, de alguien en quien podemos confiar. Una buena imagen se salta las barreras de la razón y va directa a la emoción.

Cómo profesional independiente tú también puedes tener una buena imagen de marca. Porque de hecho, por omisión o por decisión, ya tienes una imagen, la cuestión es si transmite lo que tú quieres o no.

A continuación te detallo los 7 pasos que debes seguir para crearte una identidad visual que impacte en tus clientes ideales y que se recuerde, lo que para una empresa sería la identidad corporativa:

 1.    Mira hacia adentro

Escribe una lista de los 3 adjetivos que te definen como profesional y que más valoran tus clientes de ti. Te servirá de guía para tomar decisiones coherentes con tu estilo profesional, para que todo siga una misma línea. Por ejemplo: riguroso, atento, detallista, empático, acogedor, innovador, divertido, creativo, moderno, rompedor, serio, elegante… Con esta lista puedes empezar a crear tu identidad visual.

 2.    Colores

Elije los colores que concuerden con esos adjetivos. No escojas simplemente tus colores favoritos y los combines sin ton ni son. Si necesitas ayuda, un diseñador gráfico te puede orientar sobre qué colores se relacionan con tus atributos.

 3.    Tipografías

Elije tipografías que reflejen tus adjetivos. No sólo las que te gusten o estén de moda. Escoge letras para los títulos y para los textos. Pueden ser la misma o no. Ten en cuenta también que sean fácilmente legibles. Leer un texto largo con una letra irregular puede resultar muy pesado. Por ejemplo, los tipos de letra manuscritos son ideales para resaltar conceptos y en frases cortas o palabras puntuales, pero no para párrafos. Y, según tu profesión, determinadas tipografías te restan credibilidad, por mucho que te gusten.

No puedo pasar al siguiente punto sin mencionar la dichosa Comic Sans, pesadilla de cualquier diseñador gráfico. Se ha abusado de su uso hasta aburrir. Desde cuentos infantiles hasta presupuestos de empresa, pasando por webs de desarrollo personal. Mi consejo es que no la utilices, te dediques a lo que te dediques. Hay muchas más tipografías y más bonitas que ésta.

 4.    Logotipo

Tanto si tienes una marca comercial como si tu marca es tu nombre, tener un logotipo comunica profesionalidad. Trabaja con tu diseñador para utilizar en tu logo los colores y tipografías que hayas elegido. Dale tu lista de adjetivos para que tu logo los refleje.

 5.    Fotos

Pon fotos de ti en tu web. Las imágenes de paisajes, velitas o de tu despacho no conectan de persona a persona.

Hazte fotos profesionales que transmitan los adjetivos que te definen. Si quieres que tu imagen de marca sea divertida y cercana, no pongas en tu web una foto de ti mirando al infinito y bien serio.

Lo ideal son fotos de la cintura o del pecho hacia arriba, no de cuerpo entero. Interesa que se te vea bien la cara.

Las fotos donde sonríes te hacen más cercano. Pero según tu profesión y tu público puede que no sea conveniente. Eso debes valorarlo tú.

 6.    Vídeos

Los vídeos permiten que las personas te conozcan un poco más y se hagan una idea de cómo eres. Ven cómo hablas, cómo te mueves y cómo te expresas. Pueden percibir tu comunicación no verbal que es la que va directa a las emociones.

Si tienes vídeos en tu web, ¿qué dicen de ti? Hacer vídeos con un aspecto profesional no cuesta mucho más que hacerlos mal. Que los grabes tú mismo no implica que tengan que ser cutres. Sólo es necesario pensar bien qué imagen quieres dar y poner atención a los detalles. ¿Están bien encuadrados? ¿Qué se ve en el fondo? ¿Se escucha bien el sonido? ¿Es necesario poner música? ¿Qué música utilizas?

 7.    Consistencia

Este punto es el más importante para una identidad visual profesional. Utiliza siempre tus colores, tipografías, logotipo y fotos en todos tus materiales promocionales, tarjeta de visita, página web, facturas…

Si te has fijado, las grandes marcas utilizan siempre los mismos colores y tipos de letra, de forma que incluso sin ver el logo ya piensas en esa marca. Por ejemplo, el color naranja del banco ING Direct y su letra característica, o el azul NIVEA y su tipografía, hacen que cuando ves un anuncio, antes de que aparezca el logo o digan el nombre de la marca, ya sepas de qué se trata.

La mayoría de profesionales no tienen esto en cuenta. Simplemente cada vez que crean un nuevo material eligen colores, letras y estilos según la ocasión y lo que les guste en ese momento. Esto no ayuda a crear una identidad visual que se recuerde.

Una forma fácil de mantener esta consistencia es crearte un manual de estilo. O quizás con una hoja tengas suficiente. En este documento anota los códigos de tus colores, los nombres de tus tipografías, tus estilos de imágenes… En definitiva, todo lo que quieras que sea una constante en tu comunicación de marca. De este modo cada vez que necesites crear materiales nuevos o se los encargues a un diseñador, sólo tendrás que recurrir a este documento y tendrás una guía para el diseño.

Ten en cuenta que las personas no se pararán a analizar si utilizas determinados colores o tipografías o si tu logotipo es más o menos bonito. Lo que la persona percibe es una sensación. No es una valoración racional. Y ya he dicho antes que la emoción que le generas es lo que hace que a una persona le gustes o no.

 Y ahora ponte manos a la obra, pero cuidado no caigas en la parálisis por análisis. No esperes a tenerlo todo perfecto para empezar o no empezarás nunca. Comienza con lo que tengas ahora y puedes ir evolucionando y mejorando tu imagen de marca poco a poco.

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